PALOMITAS Y ACCIÓN… ‘LLAMADA DE LO SALVAJE’

No pasa de un entretenimiento juvenil que mejora poco las versiones anteriores de la novela original de Jack London. La inversión ha sido muy superior (por encima de 125 millones de dólares), pero el hecho de haber dedicado una porción importante del presupuesto a los efectos digitales, que alcanzan incluso a la creación de los animales, le resta verosimilitud y contrasta abiertamente con los entornos naturales en que se sitúa la acción.

Buck es la mascota malcriada del juez Miller. Reside en una espaciosa mansión de California donde se mueve a sus anchas. Eso cambia por completo el día que dos malhechores lo raptan con el propósito de venderlo a algún buscador de oro en las gélidas tierras de Yukón. Allí vivirá experiencias de todo tipo, como formar parte del trineo que entrega el correo o convertirse en el inseparable compañero de un hombre solitario y amargado.

Se percibe claramente que los 20th Century Studios (antes Fox) han pasado a ser una filial de Disney, dado que el film responde plenamente a las señas de identidad de sus producciones familiares de tono clásico y bienintencionados mensajes. No obstante, encontramos una historia irregular en diferentes aspectos.

El relato se resiente de ligeros altibajos. Así, superados sus preámbulos, se muestra particularmente ágil e intenso durante los compases iniciales, cuando el protagonista debe integrarse en un equipo de tiro con otros canes y van surgiendo diversos contratiempos visualmente bien resueltos. Sin embargo, pierde parcialmente esa fuerza en los siguientes minutos.

Aun tratándose de una compañía cuyas películas han estado a la vanguardia en los apartados técnicos, aquí se echa en falta un acabado más realista o la participación de perros auténticos, porque asistimos a varias secuencias que evidencian demasiados artificios en un afán por ganar espectacularidad. Lo contrario sucede con las bellas imágenes panorámicas de los paisajes en que discurre la aventura.

La presencia de Harrison Ford, cuyo personaje adquiere peso únicamente en el último tercio, confiere entidad al reparto y básicamente constituye un gancho para la taquilla. Prácticamente al mismo nivel, se mueven Omar Sy y Cara Gee, que intentan compenetrarse con los diseños infográficos.

Readacción queenmalaga.es

José Antonio Díaz