PALOMITAS Y ACCIÓN… ‘MALASAÑA 32’

Bert Pintó (Matar a Dios) firma esta notable película de terror que, aun valiéndose de lugares comunes del género y no ocultar sus influencias, depara una obra escalofriante. El primer acierto de la historia pasa por situarla en una época muy apropiada para lo que nos quiere contar y suma el mérito de elegir un escenario tan reconocible como idóneo, que prácticamente se convierte en un protagonista más. El resultado es marcadamente superior a muchas de las insípidas y taquilleras producciones norteamericanas que aterrizan en la cartelera con propuestas similares.

A mediados de los 70 la familia Olmedo deja su pueblo y se instala en una vivienda del madrileño barrio de Malasaña. Pronto el matrimonio, sus tres hijos y el abuelo se convertirán en víctimas de unos extraños e inquietantes fenómenos; al parecer el alma en pena de una inquilina anterior ha permanecido allí con siniestras intenciones.

Tras una impactante introducción, el guion marca perfectamente los tiempos y se desarrolla sin precipitarse ni atascarse en sus argumentos. Se vale de la complicidad del propio inmueble, una vieja casa de largos pasillos y espaciosas estancias con la cual crea atmósferas asfixiantes. Acierta igualmente a dosificar las presencias espectrales y oxigena la cinta con referencias de aquellos años que agradarán a los nostálgicos.

El relato no alcanza a ser completamente redondo y se advierten detalles difíciles de sostener desde una perspectiva puramente racional, pero logra siempre mantener el interés gracias a una espiral creciente de acontecimientos aterradores.

Por su parte, el espectador puede identificar el origen de recursos que traen a la memoria otros títulos reconocidos de este estilo, aunque las formas que adoptan le confieren un cariz distinto.

Se ha de aplaudir el trabajo de los departamentos técnicos, empezando por la dirección artística y a la vez, agradecer que se minimice la utilización de aplicaciones digitales a la hora de crear esos ambientes malsanos.

No encontramos en el reparto nombres conocidos; no obstante, todos los actores rinden a un nivel aceptable, especialmente el apartado femenino, donde destacan Begoña Vargas y Bea Segura. Sorprende el pequeño Iván Renedo, irreprochable en cada escena, y pone la guinda un veterano rostro de nuestro cine que no aparece en la publicidad.

Redacción queenmalaga.es

José Antonio Díaz