PALOMITAS Y ACCIÓN… ‘LA GUERRA DE LAS CORRIENTES’

Los interesantes hitos históricos que el film recrea y la personalidad de quienes los protagonizaron se prestaban a deparar un mejor resultado. Lo que nos encontramos, en cambio, es una película muy correcta, pero convencional, que nunca llega a deslumbrar y se pierde en sus ambiciones. El oficio de sus actores y unos indiscutibles méritos técnicos contribuyen a que la atención no decaiga por completo.

A finales del siglo XIX el mundo iba a cambiar gracias a tres genios: Thomas Edison, George Westinghouse y Nikola Tesla. Al invento de la bombilla siguió la carrera por conquistar el incipiente mercado de la electricidad estadounidense; una guerra comercial que incentivaría avances increíbles en aquella época. La “batalla” más significada que mantuvieron se produjo en la licitación por iluminar la Feria Mundial de Chicago de 1893.

Los compases iniciales son verdaderamente prometedores. La presentación de estos sabios emprendedores, ligada a las circunstancias personales de cada uno, pone sobre el tapete los mimbres de un apasionante duelo de talentos, en que sus respectivos y valiosos colaboradores serán igualmente decisivos. Sin embargo, el desarrollo de esos presupuestos argumentales no termina de cuajar.

Indudablemente, aporta detalles esenciales acerca de los acontecimientos que marcaron esa competencia: la decisiva implicación del millonario J.P. Morgan, el robo de secretos industriales y los conflictos por las patentes; los riesgos potenciales y ventajas inherentes a la corriente alterna; los intentos frustrados por aliarse, y la fundación de la General Electric. No obstante, un pulso narrativo que va perdiendo energía impide cumplir las expectativas que despierta en un principio.

Nada se puede achacar a la dirección artística que ha aprovechado la inversión realizada para retratar los ambientes y escenarios de esos resplandecientes e ilusionantes años, complementada con diseños digitales y contando con la complicidad de una excelsa fotografía.

En la misma línea cabe destacar el trabajo de sus intérpretes, comenzando por unos solventes Benedict Cumberbatch y Michael Shannon, a los que secundan debidamente Tom Holland (Spiderman), Katherine Waterston, (Animales fantásticos y dónde encontrarlos) y Nicholas Hoult (Tolkien).

Al margen de lo anterior, se ha de advertir que el montaje fue objeto de varias modificaciones tras unos primeros pases decepcionantes, incluso se tuvieron que volver a grabar algunas secuencias después de darse por finalizado; lo cual apunta a la insatisfacción de sus propios artífices.

Redacción queenmalaga.es

José Antonio Díaz